Artritis de rodilla

La artritis hace referencia a una inflamación de una articulación. Por lo que si hablamos de la artritis de rodilla nos estaremos refiriendo a la inflamación de la articulación de la rodilla.

Descripción

Las articulaciones son las estructuras que unen los huesos y  permiten la movilidad del cuerpo humano. Las porciones finales de los huesos tienen unas superficies lisas que son los cartílagos, que son los que permiten un rozamiento suave entre dichos huesos. Con el fin de nutrir y proteger estas terminaciones óseas recubiertas de cartílago, las articulaciones disponen de una membrana (la membrana sinovial) que las recubre en su interior uniendo un hueso con el otro.

En la artritis el tejido que se encuentra fundamentalmente afectado es la sinovial. La persistencia de la inflamación de la membrana sinovial condiciona que el lugar del hueso en el que se fija dicha membrana se dañe dando lugar a pequeñas erosiones. Asimismo, una inflamación continuada en el tiempo hace que el cartílago, encargado de permitir el rozamiento suave entre los huesos, adelgace y desaparezca. La artritis es generalmente una enfermedad crónica, lo que significa que puede ocurrir durante un largo período de tiempo.

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El tipo más común de artritis es la osteoartritis. Esta enfermedad tiene como consecuencia el desgaste gradual del cartílago de la rodilla. Se trata de una enfermedad frecuente en personas de mediana edad. El desarrollo de la osteoartritis es lento y el dolor va empeorando con el paso del tiempo. Aunque no existe una cura, existen muchas opciones de tratamiento que pueden resultar útiles para controlar el dolor, mantenerse activo y llevar una vida satisfactoria.

Síntomas

La manera del cuerpo de indicar que algo está mal es el dolor. La mayoría de los tipos de artritis causan dolor en las articulaciones. Además es posible que se tenga dificultad a la hora de realizar movimientos. Los principales síntomas que pueden aparecer cuando se padece artritis de rodilla son:

  • Dolor en las rodillas.
  • Hinchazón.
  • Rigidez en la articulación de la rodilla por la mañana (durante 30 minutos o más).
  • Disminución de la movilidad en las rodillas o debilidad y dolor en las articulaciones.
  • Calor y enrojecimiento en la articulación.
  • Pérdida de peso y fiebre.
  • Fatiga y malestar general.

Estos síntomas son comunes también a otro tipo de enfermedades, por lo que no se deben de tomar al pie de la letra. Además pueden surgir otros además de los aquí nombrados, asociados también a la artrosis de rodilla. Por todo ello, siempre recomendamos visitar a un médico para obtener un diagnóstico adecuado y preciso.

Normalmente el diagnóstico de la artritis de rodilla se realiza a partir de un examen físico y una radiografía. Aunque esto dependerá, del tipo de artritis de rodilla que se pretenda diagnosticar. Los análisis de sangre pueden ser útiles para el diagnóstico de la artritis reumatoide. Del mismo modo, el análisis del líquido de la articulación de la rodilla puede resultar útil para detectar algunos tipos de artritis. El médico puede requerir también la realización de una artroscopia para ver directamente los daños producidos en cartílagos, tendones y ligamentos y confirmar un diagnóstico. También puede utilizarse otros métodos como densitometrías, tomografías computarizadas, resonancia magnética, y biopsias.

Causas

Las causas de los problemas de artritis producidos en la rodilla pueden ser muy diversas y no siempre es posible conocer el origen de la enfermedad, debido a que esta puede deberse a múltiples factores que actúen al mismo tiempo.

Asimismo, la causa de la dolencia dependerá del tipo de artritis de rodilla que se padezca. De manera general las causas más importantes que se conocen asocian a la artritis de rodilla son:

  • Golpes o movimientos bruscos que originen esguinces de rodilla o torceduras.
  • Uso y desgaste de la articulación de la rodilla (a causa de la edad).
  • Enfermedades reumáticas.
  • Algunos tipos de artritis pueden ser hereditarios.

Tratamiento

Los tratamientos para combatir la artritis de rodilla son diversos y dependerán del tipo concreto de dolencia que se padezca.  Entre ellos podemos encontrar:

  • Medicamentos para aliviar el dolor.
  • Medicamentos para disminuir la hinchazón o la inflamación.
  • Ejercicios para aumentar la extensión del movimiento y la fortaleza en las rodillas.
  • Fisioterapia.
  • Cirugía.

Tipos de Artritis de Rodilla: Causas y Tratamiento

Osteoartritis

Descripción

La osteoartritis es la enfermedad degenerativa más común de la rodilla y más común entre las personas de edad avanzada.

Los extremos del hueso de la espinilla y del hueso del muslo en la articulación de la rodilla están cubiertos por un cartílago articular que permite a los extremos de los huesos moverse el uno contra el otro con suavidad. Si se tiene osteoartritis, el cartílago articular se va erosionando gradualmente y se hace más fino.

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Síntomas

Las personas que padecen osteoartritis se caracterizan por que su rodilla puede estar tiesa y dolorida, así como hinchada. El dolor puede ser más intenso después de hacer ejercicio.
Es posible que no pueda mover la rodilla tanto o con tanta facilidad como se haría normalmente. La rodilla puede crujir o raspar al moverla.

Causas

Los motivos exactos por los que se desarrolla la osteoartritis se desconocen.  Aunque se sabe que el riesgo de desarrollar osteoartritis aumenta con la edad. También se cree que es una enfermedad hereditaria.
Por lo que se conoce, el ejercicio no suele provocar osteoartritis, a no ser que se realice de forma excesiva. No obstante, las lesiones producidas en la articulación de la rodilla pueden desencadenar en la aparición de osteoartritis . Una causa común de la osteoartritis de rodilla es un desgarro en el cartílago meniscal (tejido que actúa como amortiguador en la articulación de la rodilla) o un desgarro de los ligamentos de la rodilla después de una lesión por torcedura.

Tratamiento

Los tratamientos más comunes para la osteoartritis son:

  • Medicamentos para aliviar el dolor, tales como la aspirina y el acetaminofeno.
  • Medicamentos para disminuir la hinchazón e inflamación, tales como ibuprofeno y medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE)
  • Realización de ejercicios continuados para aumentar la extensión del movimiento y la fortaleza de la rodilla.
  • Pérdida de peso en el caso de que un sobrepeso pueda estar empeorando la enfermedad.

En el siguiente video puede verse algunos ejercicios que nos permitirán mejorar el movimiento de la articulación, así como dar fortaleza a la rodilla. Los especialistas recomiendan la realización de ejercicios contínuados para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen osteoartritis.

Artritis reumatoide

Descripción

El término artritis incluye todas aquellas enfermedades reumáticas en las que el proceso desencadena en una inflamación.

La artritis reumatoida es una afección crónica que causa la inflamación de las articulaciones y tejidos circundantes y normalmente va seguida de un comportamiento extraarticular que daña órganos como el pulmón, el corazón o el riñón, por lo cual es considerada una enfermedad sistémica.

Se trata de una enfermedad autoinmunitaria, esto quiere decir que el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error al tejido sano. Es mucho menos común que la osteoartritis, y se puede presentar a cualquier edad, aunque es más común en la mediana edad, resultando las mujeres afectadas con mayor frecuencia que los hombre.

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Síntomas

Esta patología se caracteriza por ocasionar dolor, rigidez, hinchazón y pérdida de movilidad articular. También puede ocasionar deformidad en algunos casos. Si la intensidad de la inflamación es alta y mantenida puede provocar con alteraciones generales como fiebre o febrícula, cansancio y fatigabilidad, pérdida del apetito y adelgazamiento.

Causas

La artritis reumatoide no se considera una enfermedad hereditaria, aunque se presenta con más frecuencia en personas con una especial predisposición. La causa de su origen es desconocida. Los especialistas han estudiado diferentes agente infecciosos (bacterias, virus..) y aunque se han encontrado datos sugerentes hacia algunas direcciones, no existen tendencias que confirmen la implicación de uno en concreto.

Las causas que pueden ocasionar en una persona la presencia de artritis reumatoide podrían ser múltiples aunque no siempre son conocidas: las infecciones, el depósito de cristales, los trastornos de base genética, las enfermedades autoinmunes, artritis relacionadas con procesos tumorales, enfermedades endocrinas y trastornos del metabolismo de los lípidos.

En muchas ocasiones se asocia el empeoramiento del paciente con las condiciones ambientales. Según se ha estudiado, no parece que el clima y la humedad tengan realación alguna con el desencadenamiento o mantenimiento de la artritis reumatoide de rodilla. No obstante, es cierto que algunos cambios climáticos y en particular cuando el tiempo va a empeorar, hacen que cualquier articulación dañada por ésta o por otra enfermedad sea más dolorosa.

Tratamientos.

Con el tratamiento se puede conseguir que la inflamación de la membrana sinovial se controle, pero el daño ya producido en el hueso y en los cartílagos es irreparable. La sobrecarga de las articulaciones inflamadas contribuye a acelerar la destrucción. Para que el daño irreparable sea el menor posible, es imprescindible que el médico conozca la realidad diaria del enfermo, y que el paciente colabore con el tratamiento siguiendo las medidas impuestas por el médico.

Entre los tratamientos que se llevan a cabo para reducir el impacto de esta enfermedad se encuentran:

  • Fisioterapia
  • Medicamentos
  • Cirugía de reemplazo de rodilla (en casos en que la rodilla esté seriamente dañada).

Además de los tratamiento médicos que se han mencionado, resulta de esencial importancia llevar a cabo una serie de medidas. Hay que evitar en lo posible una vida agitada, con gran actividad física o con estrés psíquico. Conviene dormir bien, una media de 8-10 horas, también resulta adecuado realizar una siesta de unos 30 minutos. Puede ser de utilidad comenzar el día con un baño de agua caliente, que contribuirá a disminuir la rigidez de las articulaciones y el agarrotamiento matutino.

Se deberá intentar evitar en la medida de lo posible, pasar demasiado tiempo de pie, o realizar movimientos repetitivos.  No es saludable practicar deportes con contacto físico y aquellos en los que sea frecuentes los saltos o choques. Si serían más adecuados otros deportes como andar, natación o el ciclismo por terrenos llanos.

El uso de un calzado adecuado es fundamental, conviene un zapato elástico pero firme y es mejor evitar los de plástico o material sintético. Es saludable que el zapato esté sujeto al talón, por lo que pueden ser recomendables zapatos de tipo botín con un refuerzo posterior.

Una articulación inflamada debe ser mantenida en reposo.  La excesiva utilización de una articulación inflamada favorece que se produzca daño irreversible en los huesos que forman la articulación en cuestión. Sin embargo, incluso en fases de inflamación articular, es muy conveniente mantener una buena musculatura alrededor de la articulación inflamada, pero sin mover dicha articulación. Es útil aprender a contraer los músculos realizando los denominados ejercicios “isométricos”. Estos consisten en poner en tensión los músculos que hay alrededor de las articulaciones, pero sin que éstas se muevan. El mantenimiento de contracciones musculares de 20 segundos de duración 10 veces al día proporciona un adecuado tono muscular.

Artritis psoriásica

Descripción

La artritis psoriásica es una enfermedad de las articulaciones que aparece en algunas personas que padecen psoriasis en la piel (el porcentaje de afectados ronda el 10 %). Esta lesión articular es inflamatoria y ocasiona dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimiento de la articulación inflamada y con el tiempo posibilidad de deformación.

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Síntomas

Se trata de una enfermedad crónica que evoluciona de manera irregular a lo largo de la vida alternando épocas de inactividad y otras de inflamación y dolor. La artritis psoriásica se inicia lentamente y la forma de manifestarse es diferente para cada individuo.

Los síntomas articulares son comunes a cualquier tipo de artritis, como podría ser el dolor, el calor, el enrojecimiento, la incapacidad de movilizar la articulación y, en ocasiones la deformación de la articulación. Sin embargo, hay tres cosas que la diferencian del resto de las artritis: la afección articular acostumbra a ser asimétrica, es decir si una rodilla está afectada, la enfermedad no acostumbra a lesionar simultáneamente la otra rodilla; es posible la aparición de lesiones en las articulaciones interfalángicas distales (las que hay junto a las uñas); y además puede producir una inflamación conjunta de las articulaciones y de los tendones de los dedos, conocida como “dedo en salchicha” o dactilitis.

Causas

El origen de la artritis psoriásica no se conoce, aunque se cree que es la consecuencia de una suma de factores genéticos, inmunológicos  y ambientales.
Los factores genéticos o hereditarios, pueden influir en la aparición de la enfermedad en unos enfermos y no en otros, pero se desconoce exactamente cual es el elemento determinante para que unas personas desarrollen la artritis y otras con la misma herencia, no lo hagan. En cualquier caso, un 40% de los pacientes tienen familiares cercanos afectados.

Es una enfermedad frecuente si consideramos que la psoriasis afecta a un 2% de la población y la artritis a un 10% de ellos

La gravedad de la artritis no tiene relación con la extensión de la lesión de la piel.

Tratamiento

El diagnóstico de la enfermedad se realiza en primer lugar mediante la confirmación de que el paciente padece psoriasis,  posteriormente demostrando que existe artritis y finalmente confirmando que las características clínicas y radiológicas corresponden a la artritis psoriásica.

Las medidas que se emplean para paliar los efectos de esta enfermedad se listan a continuación:

• Medidas generales para mantener las articulaciones en el mejor estado posible. Podrían resultar útiles el reposo para reducir la inflamación, aplicación de frío sobre la articulación para producir un alivio sintomático.
• Soporte psíquico.
• Prevención de enfermedades asociadas.
• Ortopedia; Férulas, ortesis.
• Fisioterapia; ejercicios y movilizaciones.
• Terapia ocupacional.
• Medicamentos antiinflamatorios.
• Fármacos modificadores de enfermedad.
• Infiltraciones.
• Cirugía protésica y sinovectomía.

Artritis idiopática juvenil

Descripción

Uno de los falsos mitos que existen en torno a las enfermedades reumáticas es que afectan únicamente a personas mayores, sin embargo, las patologías del aparato músculo-esquelético también se dan durante la infancia y la adolescencia. En estos pacientes, las enfermedades reumáticas afectan sobre todo al tejido conjuntivo, principal componente del aparato locomotor (articulaciones, músculos y tendones) y que también forma parte de otros órganos como la piel,  como los ojos, los vasos sanguíneos, etc.

Artritis idiopatica juvenil

Causas

El término artritis idiopática juvenil (AIJ) agrupa un grupo heterogéneo de enfermedades inflamatorias de origen desconocido que comienzan durante la infancia y tienen una expresión clínica común que es la artritis, acompañada de un componente sistémico. Actualmente se incluyen siete subtipos de enfermedad:

  • Artritis sistémica
  • Oligoartritis
  • Poliartritis (factor reumatoide positivo)
  • Poliartritis (factor reumatoide negativo)
  • Artritis psoriásica
  • Artritis relacionada con entesitis

Los especialistas consideran requisito indispensable para el diagnóstico de la AIJ (siglas de Artritis Idiopática juvenil), en cualquiera de sus formas, que sea artritis persistente durante al menos seis semanas en pacientes por debajo de los dieciséis años una vez descartadas otras causas.

Síntomas

Sus síntomas son muy variados: dolor e inflamación de las articulaciones, erupciones de la piel, fiebre, aumento del tamaño de los ganglios, inflamación de los ojos, cansancio, retraso del crecimiento, etc. En concreto, la artritis idiopática juvenil se caracteriza por la presencia de inflamación de la membrana sinovial o sinovitis que puede causar la destrucción de las estructuras intra y periarticulares, con el consiguiente deterioro funcional.

  • Artritis sistémica: Se caracteriza por la aparición de fiebre persistente y mancahas en la piel junto con la artritis. Es más frecuente en niños menores de 5 años. Es fundamental realizar un diagnóstico temprano de la artritis sistémica y cuidar todos los aspectros del tratamiento antes de que se produzcan secuelas irreversibles.
  • Oligoartritis: Desde la aparición de esta enfermedad se produce la infamación de muchas articulaciones (más de cuatro). Más adelante se produce la aparición de cansancio, pérdida de apetito, debilidad muscular y dificultad para realizar movimientos. Afecta con más frecuencia a niñas de cualquier edad.
  • Poliartritis (factor reumatoide positivo): Es la forma menos frecuente de artritis idiopática juvenil. Afecta en su mayoría a niñas de entre 11 y 16 años que comienzan a sufrir inflamación en las articulaciones, acompañadas de rigidez en las mismas.
  • Poliartritis (factor reumatoide negativo): Es el tipo más frecuente de artritis idiopática juvenil. Produce la inflamación de las articulaciones. Aunque no afecta al estado general del niño, puede producirse otro tipo de complicaciones, ya que existe un alto riesgo de que se produzca inflamación de los ojos. Se debe acudir regularmente al oftanmólogo, ya que este proceso puede desencadenar en ceguera si no se trata adecuadamente.
  • Artritis psoriásica: Es la artritis que va asociada a la psoriasis y que hemos podido ver en párrafos anteriores.
  • Artritis relacionada con entesitis: Aparece con una mayor frecuencia en niños de más de 10-12 años, que portan un factor genético especial. Es muy característica la inflamación de las zonas de unión del hueso con los tendones y ligamentos (entesitis). Tambié pueden producirse lesiones en los ojos o infecciones intestinales o urinarias como consecuencia de esta enfermedad. Esta lesión se detecta habitualmente con radiografías.

Tratamiento

No hay ningún análisis que nos dé el diagnóstico seguro en la artritis idiopática juvenil. El diagnóstico se basa en los síntomas que cuenta el niño o sus padres, en la exploración física del paciente y en los resultados de los análisis de sangre y orina, de las radiografías y de otras pruebas más específicas.

El tratamiento debe instaurarse lo más precoz posible y cada niño tiene que ser considerado individualmente, por lo que la terapéutica va a tener distintos niveles de intensidad dependiendo del tipo, del momento y de la gravedad de la enfermedad. El tratamiento se basará en realizar unos ejercicios y seguir unas determinadas recomendaciones, el uso de fármacos se considerará en algunos pacientes y teniendo en cuenta el tipo específico de artrítis idiopática juvenil, así mismo se emplearán medicamentos cuando aparezcan temporadas de dolor. La fisioterapia puede resultar un método útil en la mayoría de los casos. La cirugía se considerará únicamente en ciertos casos concretos.

El objetivo del tratamiento debe ser cuidar el desarrollo íntegro del niño, tanto físico como psíquico, intentando mejorar en todos los aspectos su calidad de vida. Para conseguir que no queden secuelas o sean mínimas, se necesita un esfuerzo continuo y una estrecha colaboración entre el niño y sus padres o familia con los médicos: reumatólogo, pediatra, rehabilitador, fisioterapeuta, oftalmólogo, psicólogo, cirujano ortopeda y dentista.

El tratamiento, además de los fármacos, las medidas generales, los ejercicios y los cuidados posturales, incluye la educación del niño y de los padres, así como la colaboración de todas las personas de su entorno.

Además es necesario realizar descansos más prolongados que los otros niños, unas 10 horas, aunque se ha comprobado que el reposo prolongado en la cama es perjudicial. La alimentación debe ser normal y equilibrada sin eliminar ningún alimento de la dieta.

Los ejercicios son necesarios para mantener y mejorar la función articular y la fuerza muscular del niño. Estos deben realizarse según las pautas recomendadas por el médico o el fisioterapeuta.

El calor húmedo alivia el dolor, la hinchazón y la rigidez en las articulaciones, por lo que es muy útil que el niño reciba un baño de agua caliente por la mañana y por la tarde. En cuanto al deporte, la natación es uno de los mejores ejercicios: relaja los músculos, y las articulaciones se mueven más fácilmente.